Equipaje de manoChina cambia y no cambiaQiu ofrece una pesquisa detectivesca envuelta en aguda observación social; en China conviven el capitalismo más desaforado y un submundo anclado en la tradiciónCompartir ComentarPaisaje urbano de Shanghái con casas 'shikumen' y rascacielos modernos.INGUS KRUKLITISALAMYAna PalacioActualizado Sábado, 15 agosto 2026 – 00:07Equipaje de mano Anclajes de la acción exterior Equipaje de mano Palabra sin responsabilidad Hay libros para el invierno y libros para el verano. La distinción no depende necesariamente de su ligereza; pero a la lectura estival se le agradece el tempo lento y, en el caso de la novela de intriga, que discurra sin estrépito. The Secret Sharers de Qiu Xiaolong, decimocuarta entrega de la serie del inspector Chen Cao -esperamos poder disfrutar pronto de la traducción-, pertenece a esa categoría. Permite demorarse en una taza de té, una calle de Shanghái, un poema de la dinastía Tang o un encuentro que tarda páginas en revelar su sentido. Va desarrollando despaciosa un hilo sutil que conduce hasta uno de los grandes agujeros negros de la membranza china: Tiananmén.Qiu nos presenta aquí a un Chen desencantado y en una posición más que precaria. Ya no dirige la brigada de homicidios de Shanghái, sino una oficina de reforma judicial cuya pomposa denominación apenas disimula el cementerio de elefantes que representa. Además, se encuentra "de baja por convalecencia", expresión burocrática que, en la China del Partido, suele tener menos conexión con la salud que con la conveniencia política de mantener a alguien apartado mientras se decide su futuro.En ese paisaje de incertidumbre, la presencia de la joven secretaria Jin, silenciosamente enamorada de Chen y siempre dispuesta a seguirle en cualquier cometido, constituye el contrapunto vital de un protagonista que ya espera muy poco del sistema. Precisamente porque ha dejado de aspirar a recompensas oficiales encuentra un espacio inesperado para ser fiel
Fuente: El Mundo — Ver nota original